miércoles, 11 de diciembre de 2013

Lombarda braseada especiada #RecetasSolidariasParaNavidad



Esta vez no hay una receta.

Hay dos. Y la primera no se come, aunque sirve para comer.

Llevo tiempo [y un poco de pereza] pensando en cómo participar en la iniciativa#RecetasSolidariasParaNavidad. No tanto en mi participación, sino en cómo os voy a hablar de todas las cosas de las que quiero hablaros hoy.

Voy a daros la receta de un sueño.

Un sueño que nace de personas como tú y como yo, que un buen día se dieron cuenta de que este sistema de locos les había arrebatado todo lo que tenían: el techo, el pan, los zapatos.

Un sueño de muchos alguien que tuvieron una vida normalizada, como la tuya, y un buen día se vieron sin trabajo, poco a poco dejaron de poder pagar sus hipotecas, y ya sin ahorros, los bancos quisieron desahuciarlos de sus casas. Y antes de que esto ocurriera, se organizaron para luchar.

La vivienda fue el primer paso. La vivienda es el sostén de la vida y de la familia, y así lo hemos entendido, y así seguimos luchando por ello. La organización de todos los afectados ha permitido negociar con bancos daciones en pago y alquileres sociales, ha parado desahucios en la puerta.


La acción colectiva para resolver las necesidades individuales resultó ser un arma tan poderosa, que un buen día, se dio un paso más. Y nos preguntamos: ¿Qué necesitamos para vivir? ¿De qué carecemos? ¿Qué nos han arrebatado en esta caída en espiral por las tuberías de este sistema enloquecido que nos deja fuera?

Y nos respondimos: Alimentos, ropa [más tarde tuvimos que añadir: sanidad, educación]

Y pensando en colectivo, actuando en colectivo, buscando soluciones creativas, nos hemos inventado esta receta. Una receta que nos sirve a todas y a todos, que llena neveras y esperanzas, un sueño construido con todas nuestras manos, y con las tuyas, si quieres.


INGREDIENTES

Ganas
Organización
Y algunos establecimientos que desechen comida en buen estado

MODUS OPERANDI

Lo primero de todo, organizamos un grupo de personas que quieran buscar soluciones colectivas a las necesidades individuales.

Nos dirigimos a aquellos establecimientos donde sepamos que se tiran a la basura alimentos en buen estado.

Les pedimos amablemente que nos cedan esos alimentos, ya que son aprovechables, y a nosotros no nos molesta que tengan pequeños desperfectos. Les podemos hablar de su responsabilidad social para que piensen despacito por qué quieren seguir tirando comida.

Nos organizamos para recoger esos alimentos, llevarlos a un punto común y distribuirlos entre todas las personas que participan.

Y todos y todas solucionamos nuestra necesidad de comer. Y aliviamos la carga económica que nos ahoga.

No hablamos de caridad. La caridad es vertical y terrible. Hablamos de lucha, de organización, de ingenio y de soluciones colectivas. De personas que se organizan para recoger alimentos y distribuirlos entre ellas mismas, no de filas de pobres a las puertas de la iglesia, porque no somos pobres, nos han empobrecido, y la caridad es para quien no tiene manos con las que encontrar soluciones.

Nadie pide un carnet de pobre a nadie, quien colabora recibe, y así tejemos redes infinitas donde nadie pregunta nada, y todos aportamos mucho.


NOTAS A LA ELABORACIÓN

No puedo dejar de pensar que este sueño se construye gracias a M, mujer maltratada, madre de 3 hijos, víctima de un accidente que la dejó en silla de ruedas, salvada de su desahucio a manos de un banco que actualmente ha aceptado darle un alquiler social.

Gracias a R, madre de dos hijos, que fue okupa con los niños por pura necesidad, abandonada por un alcohólico, trabajadora que no llega a fin de mes, que al firmar su alquiler social tras ser desahuciada, me decía "chica, creo que si en vez de comer carne dos veces en semana, como solo una, y quito mi abono de transporte, lo mismo puedo pagar el alquiler, que contenta estoy, no te lo imaginas, una casa, una casa..." y gracias a su hija que con 16 años sale del instituto y se viene a preparar papeles para daciones en pago y a veces falta a clase para parar desahucios.

Gracias a MD, que perdió a su hija demasiado pronto, y ahora ha perdido la casa de su otra hija y la suya propia con la que avalaba, que vive con un enfermo y maltratador [demasiados, demasiados] al que debe cuidar cuando no está trabajando, y cuando te ve se preocupa por ti. Y cuyo desahucio habrá que parar no tardando mucho [tranquila, lo haremos].

Gracias a L, que perdió su negocio [una pequeña tienda de ultramarinos] y detrás su casa, y que es la vendedora de latas más salá de las concentraciones y de las manis, y que ha organizado a sus compatriotas y les ha recibido hasta el mismo embajador y su ministro de exteriores para hablar de la situación de la vivienda en el colectivo al que pertenece.

Gracias a H que consiguió un alquiler social del banco, en el piso donde vivía alquilada por un desaprensivo que no pagaba su hipoteca, y a punto estuvo de dejarlas a ella, su madre dependiente y su hija de 7 años en la calle, y que es nuestra peluquera oficiosa y la alegría de la huerta.

Gracias a tantas y tantas personas que han pasado y pasarán, que son grandes, enormes, y que nos enseñan cada día qué es ser solidario.

[Hago un inciso para decir que sí, que las mujeres sostenemos la vida, y luchamos con uñas y dientes por ella. Hay un problema de género clarísimo, casi siempre mujeres, muchas veces negadas, maltratadas, cuidadoras, con maridos que han huido ante el mínimo atisbo de problema, y que sostienen su vida y la de sus hijos. También hay hombres, algunos, pero hoy doy las gracias especialmente a estas mujeres, que no son las únicas pero que son grandes]

No os voy a dar más detalles, quien los necesite aquí me tiene, dispuesta a contar hasta la última entraña de cualquier proyecto*, a enseñaros lo que me pidais, para que las redes humanas se extiendan hasta el infinito. Un mail, un teléfono, quedamos, y cualquiera de nosotros os lo cuenta todo.

*Proyectos como un ropero colectivo donde llevamos y cogemos ropa, intercambiamos y nos encanta, porque todos tenemos más de lo que necesitamos, y a todos a veces nos apetece cambiar un poco el armario. Como la Tienda Amiga, una iniciativa donde proponemos a comercios del barrio que hagan descuentos a desempleados, hay tantas y tantas cosas...

LA OTRA RECETA: LOMBARDA BRASEADA

Tal y como lo veis aquí, nos costaría alrededor de 0,85€ por comensal, contando con el elevado precio del vinagre balsámico, el hojaldre y el sésamo, y suponiendo que las manzanas no hayan sido rescatadas de una frutería que pensaba tirarlas pero decidió no hacerlo, y colaboró con este proyecto que os he contado y que las ha traído hasta mi cocina.


CAL 146,4 · HC 20,5 · PR 4,5 · GR 6,0 [POR RACIÓN]









INGREDIENTES
[4 RACIONES]

Col lombarda, 1 pequeña [800grs]
Manzanas, 2 uds [150-200 grs]
Cebolla, una [150-200grs]
Semillas de hinojo, 1/2 cucharadita [puedes usar alcaravea o cominos]
Vinagre de módena, 150 ml [unas 10 cucharadas, no asustarse, no es mucho]
Azúcar, una cucharada generosa
Aceite, 2 cucharadas
Sal, pimienta negra

Para decorar he usado
Una plancha de hojaldre
Huevo batido
Semillas de sésamo
Un rodillo de enrejar

Pero con hojaldre, un cuchillo afilado y un poco de maña, puedes hacer cosas preciosas!



MODUS OPERANDI

Primero de todo, preparamos todo esto para que no nos pille el toro mientras cocinamos:

Semillas de hinojo: Las machacamos un poco en un mortero
Cebolla: Picada
Manzana: Pelada y cortada en daditos
Col lombarda: En juliana

En una sartén [con tapa, o en una olla ancha], ponemos a tostar ligeramente las semillas de hinojo, esto sirve para que den más aroma. Añadimos el aceite, y cuando esté caliente, la cebolla picadita.

Le damos unas vueltas, hasta que la cebolla esté blandita, y añadimos la manzana. Cuando comience a estar dorada, añadimos la lombarda, el vinagre de módena, el azúcar y salpimentamos.

En este momento tapamos la sartén, bajamos el fuego a medio-bajo, y lo dejamos cocinarse unos 20-25 minutos dando vuelta de vez en cuando.

Al taparlo impediremos que se evapore el agua que suelta la verdura, y no se pegará, pero si vemos que lo necesita, podemos añadir unas gotas de agua.

La receta se inspira en esta de Jamie Oliver. La he probado tanto con bacon como con jamón, tal y como la hace él, y ambos pasaron desapercibidos bajo el sabor agridulce, de modo que me ha parecido innecesario, es una grasa extra que no aporta nada en sabor. He añadido el azúcar, matiza mucho el resultado final.


Para decorar

He copiado vilmente a SandeeA con algunas variaciones, la primera que no tengo tanta paciencia para hacer bolas de papel perfectamente redondas.

He cortado el hojaldre con el rodillo de enrejar [una compra loca]

He colocado una parte en pelotitas hechas de papel de horno [puedes usar latas vacías de tomate, o de cerveza y quedará más redondito - no lo hice porque lo he pensado a cámara lenta :P]

He extendido el resto del hojaldre, y hecho tiras largas del ancho de una sección de rodillo, de modo que han quedado los rombos.

Lo he pintado con huevo batido, y he espolvoreado sésamo por encima. En el horno ha tardado unos 20 minutos a 200º.




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